LA PROMESSA – Angela interrumpe su propia boda y expone a Leocadia delante de todos: ¡era él! Avance
La imponente villa Luján se convierte en el escenario de una encarnizada batalla de voluntades. Con el rostro pálido y los ojos enrojecidos, Ángela se encuentra atrapada entre la obediencia y el miedo. Su madre, Leocadia, la presiona con frialdad para que acepte el matrimonio con el joven y noble Beltrán de Azcárate, presentándolo como la única vía para salvar la reputación familiar tras la humillación pública sufrida por parte de Lorenzo de la Mata. A pesar de sus dudas, Ángela cede ante el deber dinástico. Sin embargo, la aparente calma se quiebra cuando Lorenzo, devorado por el rencor, planea en la sombra de los antiguos establos la desaparición de Beltrán. Pocos días antes de la boda, el joven noble parte a caballo hacia Villaseca y nunca regresa; su montura retorna cubierta de barro y el criado es hallado inconsciente junto al río, desatando una búsqueda estéril liderada por el sargento Burdina.
Aprovechando la desesperación reinante y con una frialdad matemática, Leocadia intenta forzar de nuevo el destino de su hija, exigiéndole que acepte desposar a Lorenzo para tapar el escándalo de la desaparición. Es en este punto de inflexión donde Curro, guiado por la sospecha y la indignación, inicia una investigación privada. Sus pesquisas en las orillas del río desvelan la presencia de un misterioso jinete encapuchado que seguía a Beltrán, apuntando directamente a Lorenzo. No obstante, el hallazgo más perturbador ocurre en los aposentos de Leocadia: al forzar una caja de madera oculta, Curro descubre un arma de pequeño calibre envuelta en un pañuelo manchado, idéntica a la que hirió mortalmente a Hann meses atrás. Apoyado en secreto por Pía, Curro profundiza en su búsqueda y halla bajo la alfombra una carta manuscrita dirigida a Lorenzo, donde Leocadia confiesa explícitamente haber disparado contra Hann y planeado culpar a Cruz.
Con las pruebas definitivas en sus manos, Curro intercepta a Ángela en su alcoba la misma mañana del enlace. Al conocer la monstruosa magnitud de los crímenes de su madre y la complicidad de Lorenzo en la desaparición de Beltrán, la joven toma una determinación inquebrantable. Horas más tarde, frente al altar decorado con flores blancas y ante una congregación de nobles e invitados, el sacerdote pronuncia la pregunta de rigor. Con voz firme, Ángela rompe el silencio sepulcral con un rotundo “No”, transformando la ceremonia en un tribunal público. Ante la mirada atónita del marqués Alonso y la desesperación de los culpables, Ángela acusa a Leocadia del asesinato de Hann y a Lorenzo de encubrimiento. Curro interviene de inmediato entregando la caja con el arma y la carta incriminatoria al sargento Burdina, quien ordena la detención inmediata de ambos criminales. El film concluye con la detención forzosa de Leocadia y la intercepción de Lorenzo en los pasillos del palacio, mientras el marqués Alonso repudia sus actos en nombre del honor y Ángela encuentra refugio en los brazos de Curro, permitiendo que la verdad sane finalmente los cimientos de La Promesa.
